sábado, 4 de septiembre de 2010

los gallegos

Encienden la radio y escuchan los comerciales de la televisión, pueden ver lo que tú no, ellos van alto, punto por punto, lo recuerdan todo, caminan por la ruta, con efectos grandiosos, se abren a la humanidad, no bajan la voz jamás, no se suicidan y no piden ayuda.
Van alegres.
Saben tantos idiomas, aunque su fama no es buena, tampoco es cierta. Ahí van con la oreja pegada a la radio, cabeceando sus temas favoritos, cuando se van dicen amar el tiempo porque es grandioso para el rostro.
Caminan hacia afuera y trabajan ahora para extrañar luego, y seguir bailando aunque no quieran vivir, aunque sí deban hacerlo, aunque no quieran vivir y todo se derrumbe y se vuelva pequeño.
Vuelven a empezar.
Contraen y sacrifican y arrastran la cara.

No hay comentarios:

Publicar un comentario