miércoles, 8 de septiembre de 2010

el turno de la vida

La vida pasó frente a mí, cuando ambas caminábamos por el centro de la ciudad.
Me la volví a encontrar mientras cambiaba el cuerpo de su hermano por otro, y me volvió a despreciar.
Pero en la esquina del boulevard, no pudo evitarme, y me saludé.
Pero fue extraño.
Iba con uniforme, y accesorios que aparecían para luego desaparecer, y su saludo no dejó de ser frío.
Como si fuera una perfecta desconocida.
Después de una semana…
Pero me equivoqué otra vez, como siempre, una más para la colección.
La vida se olvidó de darme el último de los besos falaces.
Nunca fue su turno.
La vida es muy joven para mis pies eternos.

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