viernes, 17 de septiembre de 2010

cardigan

Sin amor de juntos en orgasmo, por siempre y siempre.
Con retratos que desgarran las paredes y que hacen que no me atreva a tocar la guitarra perdida en la última esquina de mi oscura habitación.
Estoy en mi casa, para ser Soledad, de cuarto en cuarto como una piedra, voy caminando sola y desconectada.
Los ángeles pagan sus pistolas en el lugar al que voy, van en grupos y me dejan acelerada para que intente volver a empezar… pero no puedo.
Me llegará a gustar eso de volver a empezar… otro día.
Cuando me vuelva esclava de mis oídos, sólo así podré sobrevivir y no caer en el abismo más profundo de mi propia existencia.
No hay otra solución, aquí no cabe dios, si fue capaz de entregar a su hijo como si fuera un pedazo de carne, me da escalofríos el pensar lo que sería capaz de hacer conmigo.

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