Después de tanto tiempo ya no esperaba nada, pero tú me invitaste a drogarnos, me diste la opción también gratuita y te lo agradezco, me regalaste la china danzarina y la flor con lunares que estrenaré el próximo año.
Es bueno saber que de verdad no te habías olvidado de mí, que no sólo cumples con tu papel, que lo sientes y lo sentiremos, que al menos me hagas mantener la ilusión de que no me abandonarás, aunque quizás sólo sea eso.
Espero que te haya gustado mi alimento.
Al menos a mi me encantaron los leones.
Gracias por, hasta el momento, (nunca se sabe con el futuro, bien lo sé yo), no ser hueca, no ser una mera figura de plástico, al menos conmigo.
Es reconfortante pensar en que, si bien los cielos me engañaron, no era verdad tu indiferencia.
Meras traiciones del inexistente destino.
Y somos pequeña con pequeña.
Caminamos juntas, separadas por los números, por las malditas distancias, pero juntas. Así lo siento.
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