Los cotonitos son más poderosos que las tapas de los lápices de pasta con una marca de humanoide.
Ya me han mutilado.
Y sobre el colchón de pasto y nieve tengo rastrojo del estanque biológico de sus sueños.
Ya me he mutilado, lo he ayudado. Siéntate.
Empecemos por el principio, pero no sé si he acabado.
Los audífonos negros comienzan a levitar.
Quizás ya no pueda seguir siendo una chica play, es mejor ser oasis, supongo.
Y bañarme entre sus aguas fantasmales, que son tan escasas, que hacen que me violen.
Aguas impuras.
El miércoles veré sus respuestas, sólo tal vez, eso es sólo a oído, no hay otra forma de aprenderlo.
El lugar abierto, donde empiezo a conocerme, a reconocer mi miedo a vivir, a cargar mi pistola y matar. A sentir lo que hay dentro del mundo secuencialmente repetido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario