No sigas a las falsas luces de la ciudad, pues al comenzar el camino te alumbrarán todo y cuando ya estás en la mitad, de pronto, se apaga todo y te quedas ahí, frente a la duda de si es mejor seguir aunque no veas nada o retroceder porque la mitad segura es la de atrás, ya la recorriste y no había nada.
¿Estás segura que adelante hay algo? ¿Y si es bueno?
Quizás haya lámparas, no lo sabes.
¿Cómo es posible estar ahí llena de encrucijadas?
Por todo esto es mejor seguir a las luces de la ciudad, a las reales.
¿Cómo distinguir una de otra?
No hay forma, lo que nos vuelve a demostrar que la existencia está repleta de dudas.
¿Sabes cómo resolverlas?
Revisa tus opciones.
La luz de la ciudad está en la mente.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
sábado, 20 de noviembre de 2010
golpes sordos
En mi casa no estoy nunca
Jamás abro la puerta
Ni a desconocidos ni a conocidos
A estos últimos aún menos
Puede crujir y bramar
Pero yo no estaré aquí
Pues estoy sumergida
En la realización del imposible
Abrir cuando soy estrella
Y asumir mi flaqueza
Mi decadencia ocultada
Tan fríamente de antaño
Golpes aumentados
Por el viento envidioso
Por su par el tiempo
Que no puede detenerse
Qué darían por descansar
Por morir como nosotros
Eso hago mientras pasan
Dejo a los golpes sordos.
Jamás abro la puerta
Ni a desconocidos ni a conocidos
A estos últimos aún menos
Puede crujir y bramar
Pero yo no estaré aquí
Pues estoy sumergida
En la realización del imposible
Abrir cuando soy estrella
Y asumir mi flaqueza
Mi decadencia ocultada
Tan fríamente de antaño
Golpes aumentados
Por el viento envidioso
Por su par el tiempo
Que no puede detenerse
Qué darían por descansar
Por morir como nosotros
Eso hago mientras pasan
Dejo a los golpes sordos.
martes, 16 de noviembre de 2010
el parque protegido
Ya no se puede entrar
Se gastaban su oxígeno
Pisaban el césped
Lo mantienen enrejado
Es un cuadro cambiante
Se vuelve gris o rosa
Depende de la estación
Pero es inútil
Su existencia no estaba para esto
Su misión era práctica, no visual
Más molesto que un hermoso cuadro
No debieron crear algo para conservarlo
Lo creado debe destruirse
Ese es su poder
Son como nosotros
Envidiables por nuestra finitud
Los dioses son como este parque protegido
Con imperfecta función contemplativa
Mortalmente eterna en aburrimiento
Sin la incertidumbre de la muerte
Por eso nos envidian
No disfrutan el ahora
No pueden hacerlo
El parque podrá.
Se gastaban su oxígeno
Pisaban el césped
Lo mantienen enrejado
Es un cuadro cambiante
Se vuelve gris o rosa
Depende de la estación
Pero es inútil
Su existencia no estaba para esto
Su misión era práctica, no visual
Más molesto que un hermoso cuadro
No debieron crear algo para conservarlo
Lo creado debe destruirse
Ese es su poder
Son como nosotros
Envidiables por nuestra finitud
Los dioses son como este parque protegido
Con imperfecta función contemplativa
Mortalmente eterna en aburrimiento
Sin la incertidumbre de la muerte
Por eso nos envidian
No disfrutan el ahora
No pueden hacerlo
El parque podrá.
sábado, 13 de noviembre de 2010
de los suburbios
La muchacha fue rechazada por el hombre, menospreciada, humillada e insultada debido a su condición, pero a ella no le importa, a pesar de todo, era su mejor opción.
Su vida estaba trazada hacia tres destinos, el robo, la droga o la prostitución. Eligió la última.
Esa es la vida en los suburbios.
La muchacha lo comenta con alegría, cree que su camino es el correcto, de no ser así, estaría a punto de matar a alguien por un collar que no es suyo, o destruyendo la vida de otros al venderles droga.
Con su trabajo entrega a los demás, no quita. Da placer.
Es una maestra del sexo.
Cosas como el amor no forman parte de su vocabulario, pues de niña no lo conoció, mucho menos ahora.
Pero no se queja.
Ella se siente amada al menos un par de horas.
Cada noche, a sus amigos sólo los matan o los meten presos.
La muchacha puede soñar con ser una princesa.
Su vida estaba trazada hacia tres destinos, el robo, la droga o la prostitución. Eligió la última.
Esa es la vida en los suburbios.
La muchacha lo comenta con alegría, cree que su camino es el correcto, de no ser así, estaría a punto de matar a alguien por un collar que no es suyo, o destruyendo la vida de otros al venderles droga.
Con su trabajo entrega a los demás, no quita. Da placer.
Es una maestra del sexo.
Cosas como el amor no forman parte de su vocabulario, pues de niña no lo conoció, mucho menos ahora.
Pero no se queja.
Ella se siente amada al menos un par de horas.
Cada noche, a sus amigos sólo los matan o los meten presos.
La muchacha puede soñar con ser una princesa.
de los suburbios
La muchacha fue rechazada por el hombre, menospreciada, humillada e insultada debido a su condición, pero a ella no le importa, a pesar de todo, era su mejor opción.
Su vida estaba trazada hacia tres destinos, el robo, la droga o la prostitución. Eligió la última.
Esa es la vida en los suburbios.
La muchacha lo comenta con alegría, cree que su camino es el correcto, de no ser así, estaría a punto de matar a alguien por un collar que no es suyo, o destruyendo la vida de otros al venderles droga.
Con su trabajo entrega a los demás, no quita. Da placer.
Es una maestra del sexo.
Cosas como el amor no forman parte de su vocabulario, pues de niña no lo conoció, mucho menos ahora.
Pero no se queja.
Ella se siente amada al menos un par de horas.
Cada noche, a sus amigos sólo los matan o los meten presos.
La muchacha puede soñar con ser una princesa.
Su vida estaba trazada hacia tres destinos, el robo, la droga o la prostitución. Eligió la última.
Esa es la vida en los suburbios.
La muchacha lo comenta con alegría, cree que su camino es el correcto, de no ser así, estaría a punto de matar a alguien por un collar que no es suyo, o destruyendo la vida de otros al venderles droga.
Con su trabajo entrega a los demás, no quita. Da placer.
Es una maestra del sexo.
Cosas como el amor no forman parte de su vocabulario, pues de niña no lo conoció, mucho menos ahora.
Pero no se queja.
Ella se siente amada al menos un par de horas.
Cada noche, a sus amigos sólo los matan o los meten presos.
La muchacha puede soñar con ser una princesa.
viernes, 5 de noviembre de 2010
las cadenas
Cadenas que aprisionan la lengua
Párpados, tímpanos, mutilados en su fricción
Corazón desilusionado de su prisión
Libertad alborotada presa del engaño
Violación a la libertad perpetua
Que ostenta sus cadenas con vergüenza
Engaño de la vida prometida
Sin razones para cumplir
Cadenas que ensuciaron
El olfato de la persistente ingenuidad
Que maltrata a la suprema inteligencia
Que trata de adoctrinar al prójimo
Al borde del balcón
Se encaraman los prisioneros
Que se lanzan sin temor al vacío
Mas le temen a las cadenas.
Párpados, tímpanos, mutilados en su fricción
Corazón desilusionado de su prisión
Libertad alborotada presa del engaño
Violación a la libertad perpetua
Que ostenta sus cadenas con vergüenza
Engaño de la vida prometida
Sin razones para cumplir
Cadenas que ensuciaron
El olfato de la persistente ingenuidad
Que maltrata a la suprema inteligencia
Que trata de adoctrinar al prójimo
Al borde del balcón
Se encaraman los prisioneros
Que se lanzan sin temor al vacío
Mas le temen a las cadenas.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
apocalipsis
Los hombres desorbitan sus ojos, alzan los brazos al ya nefasto cielo, clamando, gritando ayuda lunáticos, sus voces femeninas no los asustan, están sumergidos en la desesperación, pretenden avanzar dos veces con el mismo pie, sólo consiguen caer con la boca abierta, lamiendo las piedras embarradas en fuego.
Es el tiempo de la anhelada destrucción masiva, suena la canción de la muerte lenta.
Los ojos entornados presagian la futura explosión.
Lamentos… quejidos… desnudez y residuos.
Drogas: no son poderosas para finalizar la tragedia venidera y tampoco ningún tipo de sustancia.
Las reglas, por más injustas que sean, no pueden borrarse, y así provocan, que ahora, hombres fritos floten en las faldas de la luna ardiente por milenios insospechados.
El infortunio tocó nuestra puerta y tuvimos la mala idea de abrir nuestras moradas.
Es el tiempo de la anhelada destrucción masiva, suena la canción de la muerte lenta.
Los ojos entornados presagian la futura explosión.
Lamentos… quejidos… desnudez y residuos.
Drogas: no son poderosas para finalizar la tragedia venidera y tampoco ningún tipo de sustancia.
Las reglas, por más injustas que sean, no pueden borrarse, y así provocan, que ahora, hombres fritos floten en las faldas de la luna ardiente por milenios insospechados.
El infortunio tocó nuestra puerta y tuvimos la mala idea de abrir nuestras moradas.
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