domingo, 31 de octubre de 2010

el desprecio de las masas

Cuando la plebe nos desprecia
Quiere decir que estamos bien
Jamás hemos querido pertenecer
A la masa inmunda y analfabeta

Censuran nuestra música
Y los libros franceses y alemanes
Nos tildan de poco amantes
De nuestra América

América no es nuestra,
No nos pertenece
Extranjeros somos,
Es de los aborígenes robados

No tenemos tierra
Sólo la mente nos alimenta
No estamos orgullosos
De esta represión injusta

Caminaremos libres
Hacia la eternidad soñada,
Hablando en mil idiomas,
Siendo mil historias

No perteneceremos
Para luego despreciar
Lo que quisimos ser
Y la cobardía nos impidió.

sábado, 30 de octubre de 2010

llegando a la mitad

Caminando hacia el centro de este universo diminuto, en medio del carnaval voy llegando a Francia.
Saludo a Amelia con su brazo mutilado, me espanto y regreso, pero sólo fueron mis malvados ojos que me engañaron.
Mientras conversamos oigo la música de los bares y de algunos carruseles para niños y me pregunto qué será malo en los libros.
Para mí malo no existe, tal vez, aburrido, pero lo que es aburrido para mí puede ser divertido para los demás. Es lo malo de la teoría de la relatividad.
Mi libro de biografías aún no se acaba, voy en Carlos Perrault, me quedan varios importantes.
Luego leeré la Biblia, es la novela más estúpida y persuasiva de la historia de la humanidad.
No quisiera convertirme en la autora de un libro así, me gusta la minoría inteligente. La minoría…
Minoría.

martes, 26 de octubre de 2010

las heridas

Aún me desvelo, limpiando las heridas. "No entiendo lo que quise decir ayer".
Mi gotario desinfectante es el techo de mi habitación, destilador de agua celestial pero dolorosa, que arde.
Imposible transformar algo triste en carnaval.
Sus susurros intentan llegar a mis oídos podridos, pero no lo logran, porque no se puede vivir si ya se fue la luz.
Redactando en mi mente el mensaje que le voy a mandar para recordarle que debe ayudarme, a lavar mis heridas.
Mis venas ya se hacen esposas en mis muñecas.
Ambientan mi sueño, tan sólo mi esperanza gutural.
El hacha no pudo cortar mis sufrimientos, no salió airosa, sólo abrió el desierto, la sequía de la vida.
Violentamente me dirijo al cementerio, a esperar viajar por última vez.
Cuando llegué, estaba en el bosque, pero después de las heridas, sólo me queda el desierto.

jueves, 21 de octubre de 2010

media noche

En la espera de la eternidad, espero las ocho horas, sobre los ocho montes de mi vida y canto las ocho canciones del silencio.
Cada sorbo agraz del destierro de mi lenguaje, me dice que la hoja se empapó de mi sangre celestina.
La mordida durante el beso de la muerte sobre la arena amarilla de las ocho playas sólo hace levitar a las moscas desamparadas que quedan.
La medianoche es el cumpleaños eterno de la fantasía y de los dioses más complacientes que los tuyos, entre medio están mis autores favoritos y también los desterrados y los aplaudidos.
Ocho veces me arriesgaré contigo inútilmente para ver que aún quedan pedazos del vaso que rompí hace meses, debajo de mi piel.
La estupidez te queda tan bien que es mejor que la que se vaya sea yo.
Que te vaya bien como la niña que desde siempre has sido y que quieres seguir siendo.

domingo, 17 de octubre de 2010

él

Ya está todo perdido. "Él ya está con otra y yo sigo sola".
Recibo sus otras tarjetas, quizás por mera casualidad, estoy en el paquete.
Relaciones con otros del mismo pasado, pero él no está.
Se encuentra disfrutando de la vida sin mí con ella.
"Me pregunto quién sufrirá más al final del tiempo"
Irás a verlos, ¿O también cambiaste tus gustos?
Decidiste ser un hombre, pero yo no renuncio a mi juventud eterna. Al madurar las manzanas se pudren.
Hacia eso se enrosca tu camino.
Recuerdo cuando bailábamos juntos y me dejaste, para que volvieras te tomé la bufanda, y prometiste volver para estar conmigo, o quizás sólo para recuperarla, pero preferiste perderla a volverme a ver, tus amigos eran más importantes, su opinión. ¿Aún es así?
Ahora no importa, ella es tu sueño y yo tu pesadilla.
Ni sólo ni con ella has sonreído, conmigo llorabas de la risa.
Miento, sí te vi reír una vez… cuando me saludaste.
Pero después hemos huido el uno del otro, para que la sombra negra no se nos vuelva a posar sobre las cabezas.

sábado, 16 de octubre de 2010

el equipaje

Cada fin de mes, la joven agrega a su equipaje, esperando con ansia que llegue el día en que ya no haya nada más por empacar.
Lleva veinte años en aquella labor, pero ya queda poco: un par de libros y unos pocos calcetines.
Con tanto miedo de los recuerdos ajenos, que ya no es capaz de quererte.
Se esquiva entre el dolor de cada prenda que todavía le faltan por hacerle heridas.
Amapola mortífera con su arpa hecha de agua morena y fina. Ama su monte, que cruzará con la gran maleta atiborrada de sufrimiento.
La historia no se puede borrar, aunque sea mala.
Niña tan delicada, perfumada de mandrágoras que ríen con su bailecito de cada fin de mes.
Lucero implacable de lo que vendrá destinado como su futuro. Dentro de los jardines encantados de sus sueños.

jueves, 7 de octubre de 2010

la corona

Cuando pierdo la conciencia se me caen todos estos aparejos de reina y me separan de mis súbditos, tan sólo tres copas del licor más fuerte de mis dominios. Pesa tanto esta corona.
La reina aplasta a la mujer sin mayor dificultad, tan sólo algunas noches ella despierta para llorar en los brazos del gran almohadón, la vida no le dio poder para ser eternamente desgraciada.
Su oro no puede comprar el corazón de su pueblo, ni los ojos de sus caballeros que le rinden honores, pero que se suicidarán antes de besarla.
Falta tan poco para al fin poder cortar los brazos del destino.
Ya no quiero seguir esperando, que derrumben mis murallas ya no es algo que me importe.
Tanto que he aprendido para entretener a los amigos que mi mente misericordiosa se inventa, para mí.

miércoles, 6 de octubre de 2010

entre dioses

Tan sólo entre dioses es bueno para ti estar, de tan diferentes dioses.
Enfrentándote noblemente al sadismo del hombre, luchando contra su lujuria y la tuya propia, caíste a la más insospechada barbarie para un sacerdote, con el estoicismo más celebrado soportaste sus escupos en la cara, contemplando su cuerpo eternamente virginal coleccionaste sus lenguas, entre locos tu fuiste uno de ellos, pero pagaste anónimamente el precio de la libertad.
Retrocediste a los tiempos del César, tú, el fénix del lugar más innoble de la tierra, menospreciado por tus labios corruptos, has estado entre estrellas, con tus saludables pretensiones dando problemas a la servidumbre.
Pero fuiste el malévolo y cómodo hijo de la caballerosidad, parricida e incestuoso, amabas la gloria hasta morir bajo el nombre de otro más grande que tú.
Qué papel te veré desempeñar próximamente es un misterio. Tan sólo espero que tu nombre no muera entre el firmamento despreciable.

niña envuelta

Las moscas devoraban el cuerpo de la pequeña niña dormida, su hermano, para protegerla cubrió su cuna con un chal y luego se retiró a realizar sus labores.
Antes de su regreso, la niña despertó y al hacer bastante calor, se desesperó entre el sofoco de sus ropajes, por lo que comenzó a tironear las mantas, darse vuelta hacia todos lados, la pequeña de tan sólo cinco meses de edad, daba vueltas sin parar, luchando, quejándose, enredándose cada vez más en medio del chal.
El muchacho no lograba escuchar sus ruegos y continuaba afanado trabajando, mientras silbaba sus marchas favoritas, mientras se le hacía la hora de despertar a la pequeña para mudarla y darle de comer.
El tiempo continuaba y el muchacho volvió a ver a la niña, pero ya no fue necesario que la despertara.
La pequeña, enredada entre los chales y devorada por las moscas, estaba muerta.

lunes, 4 de octubre de 2010

la pelota robada

Con tan sólo ignorarte, destruí tu juego más preciado, tus ilusiones, tu alegría, tu lucha, tu futuro. Todo eso significaba para ti aquella pelota de fútbol. La habías pedido por largos años a tus padres, que no tenían dinero para comprártela y tampoco para darte educación, por eso confiabas en que con esa pelota, practicarías, te perfeccionarías en su arte y serías un jugador profesional, habías soñado con un futuro. Tus padres te la compraron con mucho esfuerzo y sacrificio.
Jugabas, practicabas con ella por las calles de tu barrio, hasta que cayó a mi patio. Golpeaste mi puerta, yo sabía que eras tú y a lo que venías pero no te abrí. Insististe y no te abrí.
Intentaste entrar de todas formas pero mis perros fueron más fuertes que tu coraje. Tu temor a la desesperación de tus padres, te hizo callar y te sumiste en la pena.
Mis perros destruyeron tu pelota al igual que yo destruí tu vida.

domingo, 3 de octubre de 2010

nacida

Porque sólo nací para odiar es porque estoy maldecida, de qué me sirve la existencia del amor si no está en mi destino el amar.
Tanta sangre derramada para tan poca paz, sin gloria, no existen mis tiempos.
Historias que tan sólo me hacen divagar en mi propia maldad, y en la del tiempo desgraciado que juega con muestras almas incongruentes, separándonos, alejándonos de lo más preciado.
No necesito que existas si en el subterráneo no serás práctico, tan sólo teoría envidiada a los demás, como si no tuvieran manos para defenderse de las moscas.
Tus pasos izquierdos heridos en el talón, luchando por una guerra que no es nuestra, que no tenemos, que se precipitó por la cobardía de tantos.
Se acabaron los milímetros para que llegaran las melodías esas que tanto me gustan y que le dan sentido a la vida.
Aguardo a que no me esperes tan pronto, la sangre me ha impedido esta cruzada.
Su labio destruido, me ha aproximado a la comodidad de mi maldad.