domingo, 3 de octubre de 2010

nacida

Porque sólo nací para odiar es porque estoy maldecida, de qué me sirve la existencia del amor si no está en mi destino el amar.
Tanta sangre derramada para tan poca paz, sin gloria, no existen mis tiempos.
Historias que tan sólo me hacen divagar en mi propia maldad, y en la del tiempo desgraciado que juega con muestras almas incongruentes, separándonos, alejándonos de lo más preciado.
No necesito que existas si en el subterráneo no serás práctico, tan sólo teoría envidiada a los demás, como si no tuvieran manos para defenderse de las moscas.
Tus pasos izquierdos heridos en el talón, luchando por una guerra que no es nuestra, que no tenemos, que se precipitó por la cobardía de tantos.
Se acabaron los milímetros para que llegaran las melodías esas que tanto me gustan y que le dan sentido a la vida.
Aguardo a que no me esperes tan pronto, la sangre me ha impedido esta cruzada.
Su labio destruido, me ha aproximado a la comodidad de mi maldad.

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