miércoles, 6 de octubre de 2010

niña envuelta

Las moscas devoraban el cuerpo de la pequeña niña dormida, su hermano, para protegerla cubrió su cuna con un chal y luego se retiró a realizar sus labores.
Antes de su regreso, la niña despertó y al hacer bastante calor, se desesperó entre el sofoco de sus ropajes, por lo que comenzó a tironear las mantas, darse vuelta hacia todos lados, la pequeña de tan sólo cinco meses de edad, daba vueltas sin parar, luchando, quejándose, enredándose cada vez más en medio del chal.
El muchacho no lograba escuchar sus ruegos y continuaba afanado trabajando, mientras silbaba sus marchas favoritas, mientras se le hacía la hora de despertar a la pequeña para mudarla y darle de comer.
El tiempo continuaba y el muchacho volvió a ver a la niña, pero ya no fue necesario que la despertara.
La pequeña, enredada entre los chales y devorada por las moscas, estaba muerta.

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