lunes, 4 de octubre de 2010

la pelota robada

Con tan sólo ignorarte, destruí tu juego más preciado, tus ilusiones, tu alegría, tu lucha, tu futuro. Todo eso significaba para ti aquella pelota de fútbol. La habías pedido por largos años a tus padres, que no tenían dinero para comprártela y tampoco para darte educación, por eso confiabas en que con esa pelota, practicarías, te perfeccionarías en su arte y serías un jugador profesional, habías soñado con un futuro. Tus padres te la compraron con mucho esfuerzo y sacrificio.
Jugabas, practicabas con ella por las calles de tu barrio, hasta que cayó a mi patio. Golpeaste mi puerta, yo sabía que eras tú y a lo que venías pero no te abrí. Insististe y no te abrí.
Intentaste entrar de todas formas pero mis perros fueron más fuertes que tu coraje. Tu temor a la desesperación de tus padres, te hizo callar y te sumiste en la pena.
Mis perros destruyeron tu pelota al igual que yo destruí tu vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario