El juego termina cuando se acaban las piezas, ahí ya no hay nada más que hacer, o se pierde o se gana, pero de igual forma acaba. Y Haritz se parece al maldito. La cara, los gustos.
Una izquierda más y todas caen, la derecha es perdonable.
Siempre se perdona a la derecha. Es la única útil.
No queremos igualdad, es mejor la libertad.
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