Cuando se me quiebren todos los dedos, me los voy a cambiar de color. El rosado era sólo porque era un regalo, pero después de la nueva muerte de todos, me los pondré de color mecánico, para variar un poco. El color de la piel se vuelve monótono. Toda la vida igual.
A veces siento que sería bueno que murieran, se ven más lindos, tranquilos, en paz. Sin daño.
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