Ahí va por la calle, igual que ella, cansada, abajo, sufrida, sin salida, con tristeza.
No tiene nombre, puede ser dama también princesa.
Le dicen que es bella, a la hora cuando ya no cree en nada.
Pero sigue caminando, mirando vitrinas cerradas, tostándose bajo las estrellas, perdida en las calles desiertas.
Con el amor y la tristeza chorreando.
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