viernes, 30 de julio de 2010

el ángel cayó

Cuando la estrella de la vida comenzaba lentamente a apagarse, Gabriel se enteró de inmediato y fue a tratar de ayudarla, pero su luz se extinguía, y las cosas del cielo se arreglan allí.
Gabriel se quitó las alas, una a una caían las plumas de luz y las pegó con lágrimas a la estrella, que agradecida volvió a brillar con más fuerza, resplandeció.
Gabriel luego de la última luz arrancada, cayó hasta el lago de mis olvidos, para recordarme a quién debo mi nombre.
Cuando muera, Gabriel volverá a su cielo, e iremos a ver a mi estrella, para que al fin estemos desaparecidos.
Por mientras, soporto sus gritos, mis gritos, los gritos, el grito, todos en mi cabeza, por dentro, retumban. Dulce espera.
Y finges creerme, lo haces bien, pero yo te descubro mejor.
Deja que mi alma trate de ser sublime, yo también quisiera ser un poquito feliz.
La oscuridad nos aburre, y la perfección llega sólo en la imaginación, igual que el ángel que cayó. Gabriel. A.

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