Amante en cuerpo, terrorista en el corazón, te vas acercando al muelle. El joven comienza a entrar al mar, solitario comienza su extraño asesinato, cada brazada hacía que su cuerpo se volviera blanquecino. Olvidadizo, empezó a amar su alma, pero recordó su objetivo y recomenzó a odiar.
Las gaviotas gritaban su nombre y nadie se percató.
Iba a la eternidad.
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