miércoles, 21 de julio de 2010

tú eras el genio

Ves como veo cerrar las puertas, aunque no lo sepa, puedes cambiar mi mente, esa es la razón de su genialidad, aunque volviera al punto de partida, como un pequeño susurro vacilante, pero era el turno correspondiente de que el hombre viviera la vida de llantos, hecha para muñecas caídas.
Era una conversación de caras que sienten, y se otorgan pistas, para llegar al cielo perfecto, correcto.
Aunque consistiera de una mentira, de una mirada, ilusionaria pero real que pueda ver.
Aúlla el lobo.
Conduces la inspiración, es lo que se toca durante la semana, está todo listo.
Me fundo en la podredumbre, puedo hacerlo, no necesito efectivo, sólo que recuerden, que sepan lo pequeño que es todo, cuando se derrama leche y sangre por los montes.
El final serán las arpas celestiales por el jardín cuando se vayan.

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