sábado, 20 de noviembre de 2010

golpes sordos

En mi casa no estoy nunca
Jamás abro la puerta
Ni a desconocidos ni a conocidos
A estos últimos aún menos

Puede crujir y bramar
Pero yo no estaré aquí
Pues estoy sumergida
En la realización del imposible

Abrir cuando soy estrella
Y asumir mi flaqueza
Mi decadencia ocultada
Tan fríamente de antaño

Golpes aumentados
Por el viento envidioso
Por su par el tiempo
Que no puede detenerse

Qué darían por descansar
Por morir como nosotros
Eso hago mientras pasan
Dejo a los golpes sordos.

1 comentario:

  1. Gaby, me gustó y creo que ambas sufrimos de la depresión de la escritora.

    ResponderEliminar