En mi casa no estoy nunca
Jamás abro la puerta
Ni a desconocidos ni a conocidos
A estos últimos aún menos
Puede crujir y bramar
Pero yo no estaré aquí
Pues estoy sumergida
En la realización del imposible
Abrir cuando soy estrella
Y asumir mi flaqueza
Mi decadencia ocultada
Tan fríamente de antaño
Golpes aumentados
Por el viento envidioso
Por su par el tiempo
Que no puede detenerse
Qué darían por descansar
Por morir como nosotros
Eso hago mientras pasan
Dejo a los golpes sordos.
Gaby, me gustó y creo que ambas sufrimos de la depresión de la escritora.
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