sábado, 13 de noviembre de 2010

de los suburbios

La muchacha fue rechazada por el hombre, menospreciada, humillada e insultada debido a su condición, pero a ella no le importa, a pesar de todo, era su mejor opción.
Su vida estaba trazada hacia tres destinos, el robo, la droga o la prostitución. Eligió la última.
Esa es la vida en los suburbios.
La muchacha lo comenta con alegría, cree que su camino es el correcto, de no ser así, estaría a punto de matar a alguien por un collar que no es suyo, o destruyendo la vida de otros al venderles droga.
Con su trabajo entrega a los demás, no quita. Da placer.
Es una maestra del sexo.
Cosas como el amor no forman parte de su vocabulario, pues de niña no lo conoció, mucho menos ahora.
Pero no se queja.
Ella se siente amada al menos un par de horas.
Cada noche, a sus amigos sólo los matan o los meten presos.
La muchacha puede soñar con ser una princesa.

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