La existencia camina tranquila, con pequeños, muy pequeños pasos. Inclina menudamente la cabeza, ante otros seres como ella, aunque no lo merezcan.
Todos existen porque existe la existencia, mas nadie aprecia eso, y algunos le ocultan el rostro.
La existencia sigue su camino, sin modificar un ápice su expresión. Continúa con la ruta que comienza cada millar.
Su mente no olvida nada, todo lo acontecido forma parte de ella, y es su deber observar, mas no hablar sobre lo visto.
Al terminar su camino, con un ojo hacia lo recorrido, y con un pestañeo, todo lo malogrado dejará de existir, porque la existencia pasa la cuenta.
Su labor no le es grata, pues muchos la conocen, y se esmeran por ocultar la verdad, que no es más que una interpretación, pero la existencia lo sabe, y debe otorgar el castigo de igual manera.
Quisiera no ser así, pero la existencia de la existencia está predeterminada, y no hay cambios, por más que los anhele, es el precio que debe pagar por ser lo que es.
El inicio de todo acontecimiento dispuesto a ocurrir.
Sin salida, sin cambio. Eterno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario