Esa varita me hizo daño
La magia entró en la esencia
Rompiéndome la mandíbula
La sangre sabía a limón
Ya hay dos desgarros
Pero ésta vez la culpa fue mía
La meiosis no tuvo que ver
Ocurrió después de las visitas
Cada una con su ofrenda
Para mí sólo hubo pequeñeces
Me quedé con una bolsa de papel
Que envolverá de elegancia la nada,
Con una mirada roja
Que nublará el horizonte,
Y con un poco más de ego.
No hay comentarios:
Publicar un comentario