Paz en Ribeck y en Adasme
Me reiré de la verdad
Y soñaré con no despertar
Te amaré después de asfixiarte
¿Me perdonarás si te mato por un rato?
Ya no quiero manejar pistolas
Te humillo llorando
Me burlo del mundo y sus menudencias
El cerebro está en la caja.
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