¿Dónde está tu coliseo?
¿Dónde peleas ahora?
Ya no hay leones
Sólo desquiciados felinos
Pero en la mente
En aquellas mentes
Aún insistía
Ese dedo acusador
Ese que define tu destino
En silencio
El más delicado silencio
Ese que está en tus ojos de hielo
Ojos fríos
Como mi alma podrida
En el término de la era
Con cortos murmullos esperanzadores.
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