martes, 8 de septiembre de 2009

antiejemplo

Ser perfecto en su inmensa imperfección

Te transformaste en todo lo que no quiero ser

En el antiejemplo a seguir

¡Pobre el que viene a cargar con mi cruz!

Ser que de tanto amarme me asfixia

Que de tanto preocuparse no me escucha

Que de tanto atenderme me ignora

Que de tanto anhelarme me encierra

Ser que también tuvo sus penurias

Pero de ellas no sacó ninguna reflexión

Porque no le enseñaron a cuestionarse

Y no pudo por sí misma porque no le dio

Ser que como único aporte al mundo

Fue haber acercado al planeta a otro

Ser; cuya perfección asombra

Sólo a ese propio ser.

No hay comentarios:

Publicar un comentario