En el extremo surponiente
Al lado del témpano
Sale de su barco rosado
Gritando como condenada
Negándose a bajar
¡No quiere dejar de soñar!
Debes salir dama bella
No llames a tus amantes
Desconocerán a la muñeca
No quieras llevarte esa impresión
De quien se deleitaba contigo
¡Y ahora te despedaza!
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