Toda mi vida la había tenido en el brazo
Pero de pronto, mi lápiz sacó la estrella
Ahora no hay nada en mí
La estrella quedó en la punta del lápiz…
¡Horror!
¡Nadie se mueva!
¡La estrella ya no está!
¡Se ha ido!
¡Me ha abandonado!
¡No puede ser!
¡¡¡Maldita estrella infecta!!!
Queridísima Gabriela, tal vez tus delirios de enferma te hicieron pensar en un abandono de mi parte, pero no, todo es pura imaginación tuya. Asi como la estrella, el lápiz y el pánico, todo se anida en tu mente delirante por la fiebre. Yo te aconsejo beber agua, palabras, estrellas, lápices o lo que tengas a mano. Pero asegúrate de que sean reales... que no te engañe la imaginación febril...
ResponderEliminar¿quién sabe si esto que escribo es real o lo estás imaginando?
Besos
todo puede ser en esta vida, aunque debo señalar que lo que he publicado pertenece a una colección de escritos antiguos que tengo, aunque cae la posibilidad de que esté en un grado de delirio febril desde que escribí esas líneas hasta ahora, que es un par de años, aunque pensándolo bien creo que es bastante probable ya que eso explicaría mis constantes delirios de todo tipo que generalmente atribuyo a mil factores diferentes y recién ahora caigo en la cuenta que se deben a que simplemente he tenido una vulgar fiebre desde aquellos días, sería triste si fuera cierto y yo que me creía dentro de la realeza maravillosa de la locura, sólo era vístima de espasmos febriles producto de un vulgar catarro o quizás que otra enfermedad igual o más indigna...
ResponderEliminarmmm...
parece que estoy en uno de esos delirios nuevamente...
me iré a tomar agua...
querida, la fiebre no tiene por qué ser vulgar... recuerda que el romanticismo es un estado febril sublime... eres una romántica, existencialista, o lo que sea... pero con una fiebre eterna
ResponderEliminarno apagues esa fiebre!
entonces necesitaré más bananas en mis plantas...
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