lunes, 11 de enero de 2010

las arañas

Después de una cruel pesadilla
Abro los ojos sobre la cama
La luna aún alumbra por mi ventana
Pero mi techo está completamente negro
Con horror veo que la sombra
Comienza a moverse rápidamente
Con una vista de como si la guerra
De hormigas televisivas viera
Mas no eran hormigas
Las que allí habían
Sino miles de asquerosas
O irregulares arañas horribles
Bajaban por sus hilos finos babosos
Tan enormes algunas que
Me reflejaba en sus cuantiosos ojos
Y a sus sudadas bocas
Seda las cubría
Su cuerpo bultoso transpiraba
Arañas más pequeñas descendían
Y tocaban mi cubrecama
Pero haciéndolo cambiaban
A un color blanquecino perlado
Y se volvían aún más minúsculas
Transformándose en movido manto
Seguían siendo asquerosas
Enanas blancuzcas
Pero las aún colgantes
Se volvían enormes
Hasta parecía que tenían cabellera
Unas pardas, otras escarlata
Pero las más simplemente negras
Para luego volverse bestialmente blancas.

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