Finjo poseer la creencia
Aquella en la que tu dios es el supremo
Finjo no ser nada más
Nada más que otra cabeza hueca
Hago creer a este populacho
Que son pájaros enjaulados
Y sus membranas creen en mis desvaríos
Tomo a las gentes y les miento
Satisfago mis oscuros placeres
No hay un fin
Creo que tampoco un principio.
¿Y por qué no puedo ser dios?
¿quién me lo impide?
¿Acaso es ese huacho?
¿Amigo de golfas y ladrones?
Digo que fue uno de ellos
Tan golfa y tan ladrón como su prójimo
Tan casto y generoso como yo.
No envidio a nadie
Más nadie me envidia a mí
En eso estoy en paz
Pero existe el odio
Púdranse razas hediondas
Más no huelan mis palabras
Fabricadas con tu propia pestilencia
Qué recurso más barato
El que me hace transcribir tus injusticias
Vuelve a tu holocausto
A ese templo infernal
Mas no creas nada.
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